Epilepsia: “En el 70% de los casos no afecta la calidad de vida, pero todavía hay una alta estigmatización”

Fuente: Bariloche 2000
14/02/2022
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Este 14 de febrero se celebra el Día Internacional de la Epilepsia con el objetivo de concienciar y educar a la sociedad sobre esta patología neuronal que sufren alrededor de 50 millones de personas en el mundo.

La epilepsia es una de las enfermedades neurológicas más frecuentes. Los datos recientes de la Organización Mundial de la Salud indican que en el mundo hay 50 millones de personas de todas las edades con esta afección. Mientras que en Argentina, “se estima que alrededor de 230.000 individuos tendrán en 2022 un diagnóstico de epilepsia”, puntualiza la médica neuróloga María del Carmen García (MN 96280), presidenta de la Liga Argentina contra la Epilepsia (LACE) y Jefa de Sección Epilepsia del Hospital Italiano de Buenos Aires.

En conversación con Radio Seis, explicó que el diagnóstico es más común de lo que la población general cree y que afecta al 1% de la población. La neuróloga explicó que la enfermedad se caracteriza por la presencia de “crisis epilépticas” que pueden variar en su forma.

Acerca de la afectación que tiene el paciente, detalló que las convulsiones suelen ser el efecto más conocido pero no el más habitual. Mencionó la existencia de crisis “más cortitas” que se llaman “ausencias” donde las personas “quedan unos segundos tildados” o que incluso pueden mostrar una “conducta incoherente” por un minuto.

Las causas de un diagnóstico de epilepsia pueden ser varias, según la especialista. Algunos padecen la enfermedad por causas congénitas y otros la desarrollan luego de un accidente.

Sin embargo, la neuróloga hizo especial hincapié en los estigmas que genera la enfermedad. Los problemas que aquejan a los pacientes en su vida social se reflejan en las escuelas, aunque aclaró que cada vez menos porque los niños se encuentran más abiertos a la integración, en lo laboral y en lo marital.

“Un poco la intención de este día internacional es hablar de esta enfermedad, hacerla conocer para que los pacientes que padecen epilepsia sufran menos limitaciones”, agregó.

García también aclaró que el 70% de los pacientes toman una o dos medicaciones y logran vivir “muy bien” y sin crisis por algunos años, haciendo que puedan desarrollar una calidad de vida lo más normal posible. Respecto al 30% restante, mencionó que también cuentan con medicaciones y evaluaciones que podrían llevar a sugerir una cirugía de la epilepsia aunque se reserva para un grupo pequeño. Mientras tanto, se ofrecen dietas citogénicas, neuroestimulación y hasta cannabis medicinal.

Durante la charla también desmitificó algunas situaciones que suelen ocurrir en torno a un ataque epiléptico. La médica recomendó proteger a la persona frente a los movimientos repetitivos y pidió que se lo asista con un abrigo o una almohada entre su cabeza y el suelo. Además recomendó no poner nada en la boca “porque muchas veces tenemos el mito de que va a tragarse la lengua, a lo sumo la puede llegar a morder en los bordes”.

García dijo que normalmente estos episodios se extienden por hasta dos minutos pero, si continúan por más de cinco minutos, entonces se debe pedir la asistencia de personal médico.

La epilepsia a lo largo de la vida

La siguiente singularidad poco conocida es que las primeras crisis suelen aparecer tanto en la infancia y la adolescencia como después de los 60 años.

En cuanto a los motivos, el médico neurólogo infantil Nicolás Schnitzler, del Staff del Instituto Argentino del Diagnóstico y Tratamiento, explica: “El cerebro es un órgano muy complejo, cuyas particularidades varían según la edad. Al comienzo de la vida y hasta aproximadamente los tres años, ocurren de forma particularmente intensa múltiples mecanismos que permiten la formación cerebral. En adultos mayores de 60 años, se inicia un proceso inverso, de involución estructural programada”.

Aunque la premisa siempre presente será que “las convulsiones pueden reaparecer”, dice Schnitzler. Sobre los motivos de las reincidencias, el médico estableció que “no es factible definir con precisión razones puntuales. Del mismo modo que existen múltiples factores que deben actuar en conjunto para que una persona se inicie en la epilepsia”.

En cuanto a las causas de esta condición, "el 30 por ciento tiene un origen genético. En el resto, hay que evaluar cuestiones estructurales, infecciosas, metabólicas, inmunológicas. De todos modos, el disparador a veces es desconocido", precisa Schnitzler.

La aprobación del CBD

Otra noticia alentadora es la aprobación por parte de la ANMAT del uso de cannabis farmacéutico en los síndromes de Lennox-Gastaut, Dravet y las epilepsias asociadas a esclerosis tuberosa, y en otras formas de epilepsia refractaria. Convupidiol es el primer medicamento con CBD en contar con esta denominación. Está desarrollado por Alef Medical, un laboratorio nacional pionero en la elaboración de productos farmacéuticos con CBD.

“Es un cambio auspicioso que impactó en la sociedad y en la comunidad médica. El CBD -el componente de la planta de cannabis con mayores propiedades terapéuticas- tiene resultados demostrados tanto para el control de las crisis como para la mejora en la calidad de vida, resume García.

El requisito en cualquier circunstancia es que “el aceite cumpla con los estándares de seguridad y trazabilidad exigidos, como ocurre con cualquier otra medicación, para así poder evaluar sus efectos de manera confiable”, completó Schnitzler.

En el caso de Convupidiol, está elaborado a partir de las partes aéreas de la planta de cannabis sativa, las más valoradas- y cuenta con el certificado de buenas prácticas de manufactura (GMP por sus siglas en inglés) emitido por la autoridad europea competente. Contiene 100 miligramos por mililitro de CBD puro.

Por otra parte, es necesario que la fórmula contenga CBD puro. "El motivo es que el THC, el componente psicoactivo de la planta, puede generar efectos adversos a mediano y largo plazo. No hay que pasar por alto que es posible que la persona deba tomar cannabis medicinal por muchos años, advirtió Schnitzler.

El próximo paso necesario “son los trabajos de investigación comparativos entre el CBD y las medicaciones existentes. Esto aportará mayor fortaleza científica. Algunos ya están en curso”, concluyó Schnitzler.

 

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